La proyección nacional de Arnoldo GabaldónDeLa figura e imagen de Gabaldón logró una gran proyección nacional y su prestigio trascendió al marco de lo estrictamente médico – sanitarista para ser percibido por varios sectores políticos y sociales como un potencial hombre de estado. Arturo Luis Berti, amigo personal de Gabaldón, escribe en su obra ya mencionada su testimonio, en el cual, por confesión de Gabaldón, el presidente de la Junta Militar de Gobierno, que derroco al presidente Rómulo Gallegos, Teniente Coronel Carlos Delgado Chalbaud había asomado la idea de “Irle buscando una salida a la situación de facto del gobierno, mediante una fórmula que consistía en su renuncia y nombramiento de un presidente provisional independiente que propiciara unas elecciones y que su candidato sería Arnoldo Gabaldón” (1997, 56). Luego del asesinato de Delgado Chalbaud; sus compañeros de la Junta Militar, tenientes coroneles Marcos Pérez Jiménez y Luis Felipe Llovera Páez, se habían entrevistado con el doctor Gabaldón y le manifestaron que mantenían la palabra o idea del difunto Delgado Chalbaud. Sin embargo, estos intentos no lograron concretarse, pese al apoyo que recibió Gabaldón de líderes y sectores civiles vinculados a los partidos Acción Democrática (ilegalizado) y Copei. Gabaldón entendió que no debía prestarse para ser manipulado por los jefes militares del régimen y puso sus propias condiciones las cuales no fueron aceptadas por los militares y de hecho llamaron al doctor Germán Suárez Flamerich, embajador en Lima, quien tomó posesión el veinte y siete de noviembre de 1950. De nuevo “sonó” su nombre para presidente cuando a raíz de la caída del régimen de Pérez Jiménez se nombró una Junta provisional de Gobierno y se convocó a elecciones para 1959: “no pudo escapar su nombre cuando la opinión pública reflejaba a través de la prensa la necesidad de un candidato independiente de consenso nacional para presidente de la República y su nombre fue mencionado repetidamente junto con los doctores Rafael Pizzani, José Antonio Mayobre y Rafael Vegas” (Berti, 1997, 73). En otra oportunidad, en 1970, con motivo de haber quedado vacante la rectoría de la Universidad Central de Venezuela por renuncia del doctor Jesús María Bianco se difundió que el doctor Gabaldón sería el nuevo sucesor nombrado por el Concejo Nacional de Universidades, el expresidente Rómulo Betancourt, le envía a Cambridge, Inglaterra, donde se encontraba Gabaldón, una correspondencia donde se quiere resaltar únicamente un fragmento que dice mucho de la posición política de Gabaldón: Te escribo porque aquí he oído con insistencia citar tu nombre como posible Rector de la Universidad. Debo decirte que se habla de esa posibilidad con simpatía en los medios de los principales partidos políticos y entre la gente más responsable del mundo académico. Considero que si esa coyuntura se presenta debes aceptar tal responsabilidad. He dicho que por conocerte como te conozco no admitirías estar atado a compromisos políticos. Y que también debería ser gente de pensamiento político independiente lo que contigo formará el núcleo rector de la Universidad (tomado de Berti, 1997, 170). En estas frases del expresidente Betancourt se puede destacar dos elementos importantes de la personalidad de Arnoldo Gabaldón. En primer lugar, la aceptación de Gabaldón en los partidos políticos nacionales y en el círculo universitario como un reconocimiento a su actividad pública y a su labor como sanitarista que lo hacían ver como un candidato de lujo para ser rector de la máxime casa de estudios del país. En segundo lugar, el propio Betancourt reconoce en Gabaldón que “no admitirías estar atado a compromisos políticos” es decir, que el expresidente concede que Gabaldón no atiende a vínculos partidistas y acepta la independencia política del ilustre médico. Esta opinión es importante para valorar la personalidad política de Gabaldón; no se olvide que éste fue Ministro de Sanidad y Asistencia Social durante el quinquenio 1959 – 1966, precisamente fue Ministro del presidente Betancourt y se puede deducir que trabajó en función de su criterio y no en obediencia a líneas partidistas. El mismo Gabaldón lo confiesa: Fui Ministro de un gobierno democrático lo más a fin que puede encontrarse en las circunstancias venezolanas a la orientación política de quien profesa ideas independientes... siento orgullo en decir que en toda esa actuación, fiel a mis convicciones, pude prestar mi colaboración con gran lealtad al gobierno del presidente Betancourt, a la vez que disfrutaba de amplia libertad de acción, sin traba alguna de parte suya. Esto lo digo para afirmar que, no habiendo estado sometido a presiones de ninguna clase, llevo con agrado sobre mis hombros la responsabilidad de todos los actos en que intervine (Gabaldón, 1965, 23). El doctor Arnoldo Gabaldón aplicó en el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social los mismos principios gerenciales que le aunaron una gestión exitosa en la División de Malariología: la precisión de objetivos fue uno de sus puntos cardinales como el que formuló al tomar posición del cargo: “Nuestro objetivo en el campo de la salud pública es conseguir un aumento de seis meses en la esperanza de vida al nacer por cada año de trabajo” (Guerrero y Borges, 1998, 85). Como otros elementos significativos de su exitosa gestión, cabe destacar; que mantuvo vigente la selección del personal competente y la profesionalización del mismo tanto en el país como en el exterior, modernizó la administración de los diferentes departamentos. Su visión sobre la necesidad de una formación o preparación para ejercer una labor eficiente en el campo de la malariología está expresada en su libro “una política sanitaria” y en las cartas del Ministro las cuales le permitió divulgar mensualmente a todo el personal y al país sus puntos de vistas; le dió prioridad a la medicina preventiva para lo cual creo la dependencia de saneamiento ambiental en 1960. Modificó el presupuesto de sanidad invirtiendo mayores recursos en el saneamiento ambiental. Fomentó la descentralización al firmar convenios con los gobiernos regionales para los “servicios cooperativos”. Fortaleció su vieja aspiración de la vivienda rural, una vivienda decente para el campesino venezolano. El doctor Gabaldón culminó su existencia a los ochenta y un año, el primero de septiembre de 1990, toda su vitalidad la dedicó a trabajar por su país, y aún en las postrimerías de su vida no dejó de participar en eventos, orientar, publicar sus obras y a defender su gestión, como ejemplo de ello el catorce de abril de 1990 – cinco meses antes de su muerte – escribe sus “instrucciones sobre el funcionamiento de la Dirección General de Malariología y Saneamiento Ambiental”, del cual se transcribe como corolario de este capítulo su primer párrafo: Hoy es 14 de abril de 1990, sábado santo, y deseo exponer las recomendaciones que dejo con la esperanza de que mis colaboradores las acojan para que contribuyan a colocar a Venezuela entre los países adelantados. Abrigan mis últimos deseos. Espero que Yda mi fiel secretaria de estos últimos 30 años los logre entregar a las personas a quienes van dirigidos y haga esfuerzos por hacerlas cumplir (tomado de Berti, 1997, 343). A manera de testamento público, Gabaldón hacía votos para que la Dirección General de Malariología con un trabajo consecuente y actualizado elevara a Venezuela a la posición de los países adelantados del mundo. Artículo principal: Morón, Auge y Caída del Paludismo en Venezuela Fuente de este artículoEste artículo es uno de los capítulos del libro Morón, Auge y Caída del Paludismo en Venezuela, escrito por el Prof. Alexis Coello, cronista de Juan José Mora. Recuerda visitar su blog Alexiscoello.com.ve. Allí encontrarás semanalmente sus más recientes escritos. También puedes escribirle a alexiscoello06@gmail.com. Autor de este sitio web: Enrique de Mesa - Google+ |