La Pequeña Historia - CrónicaDeDurante algún tiempo hemos venido recogiendo tanto de la bibliografía, como de los documentos escritos, testimonios verbales, anécdotas, relatos y todo aquel recuerdo del arriero, del nativo o del foráneo de arraigo, antecedentes que nos aporten información para una posible fundamentación de la historia del pueblo de Morón. La tarea no ha sido fácil, las fuentes bibliográficas y documentales, en la mayoría de los casos, no reflejan los sucesos menudos y triviales de un pueblo de cuya connotación nacional sólo se da por inmiscuirse en episodios de la Guerra Federal, por la lucha contra el paludismo y por la implantación en su seno de un parque de industrias básicas. Morón, obviamente, no es caracas, no es Valencia, no s Puerto Cabello, escenarios heroicos de la lucha por la Independencia del país, pero Morón tiene su propia historia. De allí que comulgamos completamente con lo que dice Garl Grimberg: "En primer lugar, porque no aceptamos que la historia de los pueblo sea la historia de sus guerras, sino de sus progresos, de sus a vanees científicos y artísticos en pro de su bienestar social". En consecuencia, la historia de los pueblos como Morón se encuentra escaseada, fragmentada como islotes en la documentación escrita, hasta que deje de ser ininteligible cuando se dediquen a escrutar sus fundamentos, tal como lo afirmó Marc Bloch. La otra fuente, la viviente, es aún más problemática. Cuando se intenta obtener de un interlocutor información sobre un suceso, hecho personaje, éste se muestra esquivo, desconfiado, presagiando, quizás, en el investigador, mala intención, fines lucrosos o tentaciones de sabihondos. El posible entrevistado de plano se niega y trata de guardar celosamente como un tesoro sus recuerdos o papeles testimoniales que pueda poseer. Esta conducta no deja de tener visos de egoísmo y mezquindad. O de ignorancia, no olvidemos que estamos indagando la memoria de gente del pueblo, que no les permite comprender la tajante alocución que hizo el doctor Fortunato González, asesor de la subcomisión del Congreso de la República para la reforma de la Ley Orgánica del Régimen Municipal cuando expresó: "Unpueblo sin historia no pasa de ser una aglomeración de casas ". No entender que se trata de un valioso aporte a la conformación de la memoria colectiva que debe ser patrimonio de toda la comunidad, y así lo afirma el doctor González: "Cada comunidad debe asegurarse que pueda conocer su pasado, los valores que la identifican y cultivar la identidad, que es la mejor forma de apreciar lo que somos ". No todo es oscuridad, hay la palabra amena y fructífera, siempre plena de lucidez mental, de Roberto Montero; la palabra alegre y contagiosa del canoabero Amado Ruíz; la palabra filosófica y certera de Eladio Reyes; la palabra cordial y estimuladora de Ramona Pacheco; la palabra pampurera de Isac Riera; y otras que han enriquecido lo poco que hasta ahora hemos logrado. Podrá decirse que son retazos de historias, versiones parciales vistas desde una óptica personal y vendrá la crítica malsana de aquéllos que se regodean de los posibles yerros a los que se ha tenido lugar, pero nadie evitará que continuemos en este camino. Es tarea del historiador darle cuerpo en forma objetiva a dichas versiones, tomando lo verosímil y desechando lo confuso, lo ilógico. Comparando la misma versión con la que otros dan, verificando datos en la documentación disponible y enmarcándolos en su contexto más general, buscar la aproximación a un lenguaje adecuado que sirva de base a lo que se quiere expresar en un relato, una anécdota o un hecho histórico. No hay que pasar por alto que los protagonistas de la historia reciente tienen dolientes. De tal manera que el esfuerzo es para recopilar de todas las fuentes posibles todo lo que nos permita construir un acervo histórico que nos permita el día de mañana sentirnos orgullosos de nuestro pasado para proyectarnos hacia un augunoso porvenir. Tal como lo dice Don Mario Briceño Iragorry: "Mientras más vigorosos sean los nexos que unen el alma del pueblo, más resistente y fácil será su defensa (j.,.) Jamás perecerá íntegramente un pueblo que mire hacia su pasado ". Es por ello que debemos sentirnos copartícipes de una historia en ciernes, grande o pequeña, pero nuestra al fin. No somos menos que otros pueblos, tampoco más. Pero sí debemos tener una identidad y un estandarte que mostrar a la posteridad, a no ser que entremos a formar parte de los pueblos a los que hizo alusión el presidente de la Asamblea Legislativo del estado Carabobo, Miguel María Manzo, cuando el 5 de julio de 1908, en ocasión de estrenar el Himno de Carabobo, dijo: "Un pueblo que carece de poesía debe desconfiar de sus destinos, porque la mayor fuerza de las razas es la que guarece en el corazón de sus cantos y en el alma de sus tradiciones, y poco pudiera decirse de un pueblo que no tejió jamás una guirnalda para la frente de sus héroes, ni compuso un canto de epopeya para inmortalizar sus triunfos". Fuente de este artículoEste artículo es uno de los capítulos del Libro Crónicas desde Morón, escrito por el Prof. Alexis Coello, cronista del Municipio Juan José Mora. Recuerda visitar su blog: Alexiscoello.com.ve Puedes escribirle a su correo también: alexiscoello06@gmail.com Autor de este sitio web: Enrique de Mesa - Google+ |