June 20, 2013, Thursday, 170








El Mirador de Solano

De

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Este libro es propiedad intelectual de Miguel Elías Dao, Puerto Cabello

y es que este libro debe ser, como dice Miguel Elias Dao, para conocer la historia del viejo fortín, analizarla, comprenderla y aprender a quererlo, para tener la fuerza moral de defenderlo y preservarlo. Así debe ser


Al publicar estas estampas deseamos sinceramente que cumplan la misión de: conocer la historia del Viejo Fortín, analizarla, comprenderla y aprender a quererlo, para tener la fuerza moral de defenderlo y preservarlo. Así debe ser


Olavarriaga señalaba que Puerto Cabello era la mejor de todas estas costas y tal vez de todas las Indias. Juan Francisco de Arana aseguró en 1729 que en este puerto de tierra firme podían anclar tres mil navios


Para Venezuela lo asignaron el 15 de junio de 1732, siendo su destino la construcción del Castillo de Puerto Cabello, donde permaneció hasta 1734. Por enemistad con el Capitán General Don Martín de Lardizábal fue trasladado desde este puerto por órdenes de Felipe V, a Castilla la vieja el año 1735


Don José Solano y Bote, Caballero de la Orden de Santiago, Capitán de Navio, Teniente de la Real Compañía de Guardias Marinas, Geógrafo y Político, nació en España en la ciudad de Zurita el año 1726. Ingresó a la Marina de Guerra el año de 1742, ascendiendo sucesivamente por sus grandes méritos, hasta el grado supremo de Capitán General de la Armada en 1804


El 3 de abril de 1765, se le ordena sustituir al Ingeniero Director Juan Gayangos Lascari, en las obras de fortificaciones en Puerto Cabello, ocupando este cargo dos meses después de haber sido propuesto por el Capitán de Navio Don Antonio de Ulloa


BALUARTE. - Es la parte principal que tiene la Fortaleza, porque de su disposición, figura, magnitud y construcción, depende la buena defensa de la plaza. Estos pueden ser: lleno, vacío, unido, separado, doble, cortado y plano


ingresó en el Cuerpo en 1751. Ascendió a Extraordinario por méritos de campaña en Alhucemas, según Real Orden del 15 de julio de 1755. Se le destinó el año 1769 a las "plazas de América", con el empleo de Ordinario. Con fecha 14 de enero de 1773 ascendido a Segundo, pasó a prestar servicios en las defensas de Puerto Cabello


Ingeniero Comandante en la Provincia de Caracas, en oficios del 7 y 26 de agosto de 1814, aseguraba que la fortificación de la plaza de Puerto Cabello necesitaba atención especial. Anotó los requerimientos del Mirador de Solano y Vigías


Los trabajos se encomendaron al Ingeniero Militar González Dávila, en su condición de Director de las obras. La construcción de las mismas estaba a cargo del Ingeniero Esteban Aymerich. El Monarca español consideraba prioritario la conclusión de este plan defensivo, en el cual el Brigadier Crame había dedicado el mayor interés, por la importancia estratégica de Puerto Cabello.


Durante los años 1810 y 1811, Robert Semple por razones personales o posiblemente comerciales, llega a Puerto Cabello y al hacer la descripción detallada de la zona, al referirse al Fortín Solano señala lo siguiente: "Hacia el interior de la costa no hay fortificaciones de consideración


Una vez lograda la fusión del ejército principal de la oposición con las tropas del jefe del movimiento en Carabobo, general José Félix Mora, Crespo se proponía tomar a Puerto Cabello. Si bien aquella Plaza sólo estaba defendida por una guarnición débil, su conquista se prometía difícil, a causa del Fuerte Libertador que cerraba el acceso de la ciudad


El fuego de la artillería enemiga ha sido muy pausado en el día de hoy. La vigía baja ha hecho tiros muy acertados sobre la plaza y castillo donde se han refugiado esta tarde muchas personas y equipajes. Los buques de guerra y lanchas cañoneras no han vuelto a aproximarse a nuestros costados, y sus tiros han cesado desde que comenzaron los fuegos de nuestras vigías y trincheras


Horrorizado el ciudadano General del Ejército Libertador de Venezuela de las perfidias, traiciones, crueldades, robos, y toda especie de crímenes cometidos por Domingo Montever-de, ex-Gobernador de Caracas, ha decretado la Guerra a muerte para tomar en parte la represalia a que el derecho de la Guerra lo autoriza, cuando el de gentes ha sido violado tan escandalosamente


A las cuatro de la tarde del día de ayer, ha sido hecho prisionero por las tropas de la Unión el atroz Zuazola, cayo nombre puede apenas pronunciarse sin horror; este hombre, o monstruo, degolló innumerables personas de ambos sexos en el pacífico pueblo de Aragua de la Provincia de Barcelona


Este siniestro personaje pagó en Puerto Cabello el año de 1813, todos los crímenes cometidos a nombre de una causa que jamás respetó. Colgado en lo alto del "Mirador de Solano" por órdenes directas del Libertador, sepultó para siempre el trágico historial de su vida.


El 7 de octubre de 1823, Páez frente a frente con la gloria, señala que El Mirador de Solano está en poder de los patriotas. Orgulloso el jefe aseguraba, que este punto que había servido de Vigía al enemigo ahora proporcionaba a los patriotas iguales ventajas para documentarse del movimiento enemigo en el interior de la plaza'


En el mismo tribunal español, el Capitán Montero presentó sus alegatos justificando aquella determinación, cuyo contenido reproducimos textualmente:


Pedro Garujo se salvó del pelotón de fusilamiento, siendo embarcado en el mes de diciembre en la Fragata Colombia con destino a Venezuela. La navegación la realizó estrenando grillos y severa vigilancia, por considerársele de alta peligrosidad


El viejo Fortín, lo dejaron sólo como un testimonio. Así estaba el año 1836, cuando un alto funcionario gubernamental del llamado "Gobierno Político de Carabobo", envió el Oficio N? 568 fechado en Valencia el 22 de septiembre de ese año, dirigido al Jefe Político del Cantón de Puerto Cabello, ordenándole ponerse en contacto con el Organismo correspondiente, a objeto de instalar un telégrafo en aquel lugar


El 10 de noviembre amanecieron en las cercanías de Puerto Cabello las tropas de Cipriano Castro, un número de dos mil quinientos hombres, comandados por el General Ramón Guerra


Faltaba poco para las 5 de la tarde del fatídico día 13 de diciembre, cuando convencido por Cipriano Castro ya no nos contestaría o que lo haría tarde, pensé ir a San Esteban con el objeto de ver como trasladar mi familia allí. Al efecto le pedí permiso a mi Jefe, el general Mora y partí


Alrededor de las 3 y 30 de esa tarde, una explosión procedente del Cerro de El Vigía, enmudeció a la gran concurrencia del coso porteño y a la mayoría de la desprevenida población sumida en conjeturas tejidas por fanáticos creyentes de milagros


Rodríguez Rivero consideró que la exclusión de su nombre del grupo de funcionarios que se movilizaron por el problema de El Vigía, era muestra inequívoca de enemistad por parte de Alvins y ordenó a su secretario González Troconis


Le dieron tanto calor a esta fantástica versión, que muchas personas relataban haber conocido ese subterráneo debajo del mar atravesando el canal. Las charlas sobre esta imaginaria maravilla de ingeniería construido por los españoles


Diversas leyendas se han tejido durante más de dos siglos, sobre apariciones de fantasmas y ánimas en pena, por el viejo camino de San Esteban. El Vigía, en lo alto de la colineta que domina el paisaje, se involucró en esta fantasía popular


Una de esas noches en que la oscuridad se unía a la densa neblina que bajaba de la montaña de San Esteban, un joven teniente regresaba a su cuartel, montado en un hermoso caballo, después de haber asistido a una alegre fiesta donde


Desde las 6 de la mañana del domingo los calicantos del viejo Vigía Solano, empezaron a recibir los impactos de las bombas. Cuando el bombardeo se inició estábamos en la barriada Las Tejerías a pocos metros de la antigua fortaleza que por primera vez en varios siglos, era víctima de un ataque de esta naturaleza


El referido monumento con grandes actos populares y desfiles donde participaron fuerzas terrestres y navales, fue colocado en el Paseo "El Malecón", resultando luego, una vez concluida la algarabía, que no era Juan José Flores. Era José Gregorio Monagas. La misma estatua que a comienzos de este siglo habían instalado en la Plaza Candelaria de Caracas


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