Cap. 20 - El frustrado telégrafoDe
Este Mirador, vigía permanente del horizonte infinito; muchas veces bastión de alto valor en la defensa de nuestra integridad nacional, en muchas épocas de su historia quedó abandonado como cosa perdida. Las mandarrias demoledoras de todos los vestigios coloniales fortificados, respetaron el año 1835, las paredes centenarias que fueron testigos de tantas hazañas gloriosas. El viejo Fortín, lo dejaron sólo como un testimonio. Así estaba el año 1836, cuando un alto funcionario gubernamental del llamado "Gobierno Político de Carabobo", envió el Oficio N? 568 fechado en Valencia el 22 de septiembre de ese año, dirigido al Jefe Político del Cantón de Puerto Cabello, ordenándole ponerse en contacto con el Organismo correspondiente, a objeto de instalar un telégrafo en aquel lugar. Los argumentos esgrimidos se referían esencialmente al hecho de no estar destinado a ningún servicio militar, las instalaciones de El Mirador Solano y que ellas podían utilizarse para esos fines inmediatos. Así lo requería el Secretario de Estado en el Despacho de la Guerra. Tiempo después, el área del fortín fue ocupada nuevamente por fuerzas militares, ante la proximidad de graves acontecimientos que alteraron la paz pública. Puerto Cabello constituía un baluarte fuertemente artillado, con bases sólidas defensivas en cualquier acción de carácter bélico, como sucedió más tarde. El utópico puesto telegráfico en aquella región, pasó a formar parte del foíklor político imperante. Antes de que Samuel Morse inventara el telégrafo en octubre de 1832 y puesto en servicio el año 1845 en los Estados Unidos, los núcleos humanos idearon diversos métodos para lograr comunicarse entre sí. Desde la percusión intermitente de tambores, las señales de humo, el espejo reflejando la luz solar, el sonido de la guarura, los cañones con su voz de fuego y tal vez las palomas viajeras con sus mensajes de paz o guerra. Aparecían igualmente los telégrafos marinos y ópticos; el primero con su conjunto de combinaciones de banderas y el segundo identificado como un aparato que se colocaba sobre un lugar elevado para trasmitir avisos a lo lejos, por medio de combinaciones diversas de sus brazos móviles. Este último corresponde al que intentaron colocar en el Fortín Solano. En un sólido poste de madera ubicado en El Mirador, funcionó durante muchos años este sistema de comunicaciones, varias veces utilizados por el Libertador. En relación al ajusticiamiento del sanguinario Zuazola, circuló una versión atribuida a Bolívar: "en lo más alto del poste, ordené colgar a ese criminal". TEXTO DEL DOCUMENTO* REPÚBLICA DE VENEZUELA Valencia 22 de septiembre de 1836 - 7 y 26 Gobierno Superior Político de Carabobo Nº 568. Sr. Jefe Político del Cantón de Puerto Cabello. El Señor Secretario de Esta'do en el Despacho de la Guerra con fecha 8 del presente me dice lo que sigue. No destinándose a ningún servicio militar la Vigía de Pto. Cabello, y siendo muy conveniente establecer en ella un telégrafo para las necesidades del comercio, el Poder Ejecutivo me ordena decirlo a usted para que con este objeto oficie a quien corresponda y dedique sus esfuerzos a conseguir el importante fin mencionado pues en ello se hace un buen servicio al comercio de aquel Pto. Y lo transcribo a Usted para que de acuerdo con los señores del comercio de ese Pto. se escojiten los más convenientes al establecimiento del Telégrafo. Soy de Usted muy atentamente ALEJANDRO LANDAETA (firma)
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