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Boca de Yaracuy

De

Una vez definimos a este pueblo como una comunidad a quien el destino le escribió la mala­ventura. Algo así como una premonición maldita que bajó en las aguas crecidas del río arrastrando las malezas de Sorte. Todo eso a pesar de que la naturaleza enclavó su suerte en un paraje hermo­so rodeado de palmeras, entre el murmullo de las olas del mar y la suave y fresca caricia del río yaracuyano, nacido en moma ñas llenas de leyen­das indígenas.

El pueblo está ubicado a sólo 30 metros de la ribera sur de la desembocadura del río del mismo nombre, al margen izquierdo de la carretera Mo­rón - Coro y a 150 metros de la orilla de la playa. El núcleo humano poMador es homogéneo en cuanto a su estructura social y económica, con los mismos intereses y actitudes, lo cual ha in­cidido en su marginamiento del violento desarrollo que ofrecen los sectores adyacentes. El olvido de aquella comunidad por parte de todos los gobiernos que han ejercido el poder en el país, es como una malquerencia permanente que le cer­cena los deseos cíe vivir.

El caserío está asentado sobre terrenos naciónales, en parte de derechos en la vía de la carre­tera, posiblemente ocupando áreas cíe propiedad privada, donde se efectúan labores agrícolas rudimentarias o sea conucos, con sus secuelas negati­vas a la normal conservación de las condiciones ecológicas naturales de la región.

En los censos realizados se ha determinado que la población escasamente llega a 500 perso­nas, entre niños, jóvenes y ancianos, distribuidos más o menos entre 42 familias, cuyos miembros responden al patrón antropológico cíe los grupos étnicos del litoral venezolano. El bajo nivel, auna­do a las precaHús condiciones económicas, deter­minan un aspecto de degradación de los núcleos familiares, lo cual resulta limitante a cualquier intento de renovación socio-económica y por esos motivos esenciales, su incorporación al desarrollo industrial del sector.

Las viviendas, en número cercano a las cuaren­ta unidades, se catalogan en la categoría de ran­chos, insalubres, la mayoría lógicamente causantes de deterioros de los grupos familiares. Se distri­buyen en dos calles laterales paralelas a la vía nacional y dos transversales de poca longitud. Por su conformación de tierra semiaplanada, sin drenajes y contaminadas por basuras, excretas y otros residuos, constituyen una problemática constante.

Hace mucho tiempo la Boca de Yaracuy, con sus casitas sembradas en la planicie salinosa, sir­vió de refugio al hombre blanco que llegó de Castilla anclando su esperanza. Donde las aguas se enlazan y el mar endulza su aspereza, construyó un Fuerte, erizado de cañones y varios almacenes en cuyos vientres se guardaron las cosechas pilla­das a los indios. En este apacible lugar de aguas dormidas, las barcazas transportaron lo mejor que la buena tierra río arriba ofrecía al hombre blanco, al hombre rubio que desde más allá trajo las cadenas que por muchos siglos nos ataron a España.

En relación a los servicios públicos indispen­sables, carecen casi totalmente de ellos. El servicio cíe energía eléctrica, así como el de agua, es deficiente, contando solamente con escuela y una medicatura rural con atención irregular, ya que sólo cubre las necesidades de salud una vez por semana. Anualmente la población sufre inun­daciones peligrosas, por reboses cíe las aguas crecidas del río Yaracuy, lo que contribuye al desmejoramiento de «las condiciones ambientales del lugar, transformándolo más insalubre.

El mayor porcentaje de habitantes del pueblo .vive de ía agricultura, con pequeños monoculti­vos en vegas ubicadas en las márgenes del río. En esos conucos, con las modestas cosechas, ob­tienen ingresos mínimos que no alcanzan a tres­cientos bolívares mensuales, según revelan los campesinos. Algunos se ocupan de la pesca, que tiene un carácter doméstico para el consumo fa­miliar; un 10% labora en las industrias cercanas percibiendo ingresos superiores a los mil bolíva­res, mostrando un nivel cíe vida superior al resto, y finalmente un 10% está ubicado en el renglón de desempleados, con sus secuelas en núcleos familiares.

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Tomado del Libro Panorama Histórico y Geográfico del Municipio, obra del Cronista de Puerto Cabello Miguel Elias Dao.

Artículo Principal: Morón, Panorama Histórico y Geográfico del Municipio