46- Los tratados de la VirginiaDe
El Triunvirato, convencido de que no _/podría ganar la contienda con las armas, aceptó parlamentar; nombró como representante a los señores Pablo Merino, Pedro Carbo y Juan F. Millán; por parte del General Flores acudieron los coroneles Carlos Vicendón y Juan H. Soulin. Acordaron un armisticio: "Se restablece la paz; cesan las hostilidades. Ninguna persona será molestada por sus opiniones pasadas. Se indemnizarán los daños causados a particulares. Los oficiales que se retiren lo harán con los honores y pensiones correspondientes a sus letras de retiro ". Lo firmaron ambas partes el 17 y 18 de junio del 45. Además de ese convenio se firmó otro, en la hacienda de Olmedo "La Virginia", llamado "Convenio Adicional", el cual contenía artículos de suma importancia, a saber: "Deseando S. E. el GeneralJ. J. Flores dar testimonio de su patriotismo ausentándose del país mientras se reformen las instituciones, se conviene por las dos partes: Arí. 1 En garantir su empleo de General en Jefe, sus honores y rentas. Art. 2 En garantir sus propiedades particulares. Art. 3 En pagarle lo que se le deba, con arreglo a las leyes, antes del 6 de marzo del presente año. Art. 4 En proporcionarle, bajo la garantía del Sr. Manuel de Luzárraga, la cantidad de veinte mil pesos para subsistir en Europa por dos años. Art. 5 En guardar a su familia las debidas consideraciones, y pagar a su esposa la mitad del sueldo que disfruta S. E., según el Art. 1. Art. 6 Pasados los dos años de su espontánea ausencia del país, pueda volver a él, sin que se oponga el menor embarazo. Este convenio debe tener la misma fuerza que el principal de 17 de junio de 1845. Lo firmaron los parlamentarios. SE REFRENDA: El Gobierno Provisorio del Ecuador: Habiendo visto y examinado el presente Convenio Adicional, ha tenido a bien ratificarlo, como por la presenta lo ratifica, y en todos sus artículos y cláusulas. Y para su cumplimiento y exacta observancia por nuestra parte Empeñamos y Comprometemos el Honor Nacional En fe de lo cual firmamos la presente y hacemos refrendarla por el Secretario General. En Guayaquil a 18 de junio de 1845. Olmedo, Roca, Noboa. Por S. R. José María Cucalón. Muchos de los oficiales de Flores lamentaron este convenio, pues estaban seguros del triunfo, a la larga; mas el General Flores no volvió atrás; se despidió del país: "Ojalá que este sacrificio sea tan grato para vosotros como es satisfactoria para mí la convicción de que jamás he usurpado la autoridad pública ni ensangrentado el cadalso en los tres períodos constitucionales de la primera magistratura ". Y una semana más tarde, el 24 de junio se embarcó para Panamá y Europa. El Sr. Gustavo Vásconez cita estas palabras del cónsul francés Mendeville a su gobierno: "De todos los jefes que han gobernado los estados hispanoamericanos el ex-Presidente del Ecuador es indiscutiblemente el más distinguido por su instrucción y la generosidad de su carácter. Como oficial fue el primer lugarteniente de Bolívar; nunca fue vencido. Durante 15 años ha sido el arbitro de los destinos del Ecuador; los dos años que va a pasar en Francia le pondrán en estado de prestar aún buenos servicios al Ecuador. Se ha manifestado siempre un admirador solícito de S. M. Luis Felipe y amigo sincero de Francia. Estas circunstancias me llevan a tomar la determinación de recomendar muy particularmente al General Flores aV. E. y pedirle que se le obtenga el honor de ser admitido en la Corte del Rey". (Darío Lara: Historia del Ecuador vista por los diplomáticos franceses). A la semana de haber firmado los Tratados, el 24 de junio del 45 se embarco para Panamá y Cartagena, donde fue recibido con honores por la guarnición de Is ciudad. De allí el General Flores pasó a Jamaica, y finalmente a Londres el 9 de setiembre. Allí recibió carta de su esposa que deseaba vender sus propiedades y trasladarse a otro país. Le contestó: "Cuando proyectes alguna venta de propiedades no la divulgues para evitar a nuestros enemigos la satisfacción de suponer que pensamos dejar el país, máxime cuando yo estoy resuelto a regresar en jimio del 47 en conformidad con lo estipulado". A las calumnias que le irrogaba. "El Seis de Marzo" responderá con moderación y silencio y pruebas de patriotismo. Una de ellas "que unido al amigo Wright trabaja por dar al Ecuador un camino de hierro desde Quito a Guaranda. Y creo que lo conseguiré porque están ya vencidas las primeras dificultades...". También trata de conseguir una emigración beneficiosa. (Arch. F. PUCE) Toma medidas para que no se vuelva más gravosa al Estado el pago de la deuda inglesa. "Yo espero que si el nuevo gobierno se mantiene firme las propuestas ante Inglaterra serán aceptadas" .Y termina: "En todas panes tengo por el Ecuador el mismo interés que cuando he desenvainado mi espada para defender su independencia ". (Londres 26-XI-45) A 29 de noviembre supo que había sido honrado por el Rey de Francia Luis Felipe, con la condecoración y grado de Gran Oficial de la Legión de Honor: y así se trasladó a París. Fue el Gran Canciller de la Orden y Mariscal de Campo quien le remitió el honroso título, a 29 de noviembre del 45. Llegó a París el 2 de diciembre; el 14 escribía a doña Mercedes: "Mi grande amigo el Mariscal Soult me ha tratado en modo muy agradable. Nuestros hijos están buenos y estudian con asiduidad particularmente Antonio; todos hablan ya francés y estudian el latín. Ayer los vi en el colegio donde se observa mucha rigidez, todo es calculado para formar hombres fuertes y varoniles. Me alegro de saber que las nuevas autoridades se han portado bien contigo; aunque escriben de Nueva Granada que han violado el tratado y asesinado a Otamendi. También que tratan de proscribirme en la convención. Por mi parte no verán más que lealtad, dignidad y sufrimiento. Así suyo será el oprobio y mío el triunfo que me darán los imparciales y más tarde el pueblo ecuatoriano ". En Francia fue el General Flores objeto de especiales atenciones por parte del Rey Luis Felipe de Orleans, informa Jacinto Jijón y Caamaño (La Expedición Floreana de 1846. 5). Y el mismo Flores comentaba a su esposa: "No podrías creer las pruebas de distinción que recibí de parte del Rey, los ministros y los sabios". A lo cual se añadió la noticia de que la Reina de España, María Cristina, le había otorgado la Gran Cruz y Collar de Carlos III, presea a muy pocos americanos entregada. En Roma, es recibido amistosamente por el Sumo Pontífice Gregorio XVI; y cuando le solicita que se digne bendecir los objetos religiosos que pensaba llevar como recuerdo a su esposa, recibe un valioso obsequio de manos de Su Santidad. Y luego, el cardenal Lambruschini, Secretario de Estado del Vaticano, le hace una visita de respeto en el hotel donde se hospedaba el General, "distinción notable y rara", reservada a jefes de estado, comenta el mismo Juan José. (Roma 27-11-46) Bien se ha dicho que a ningún ex mandatario americano de la época se le habían otorgado estos honores en las cortes europeas. La noticia llegó a Paita, desde donde Manuelita Sáenz se apresuró a escribir a doña Mercedes: "Aquí hemos sabido lo bien tratado que ha sido su esposo en Europa como era de esperarse. Yo felicito a Ud. por esto y me felicito a mí misma; pues sus bienes y males me tocan muy de cerca ". (20-11-46) Mas allí en Roma se enteró de la desaprobación de los "tratados de La Virginia"; a 27 de febrero del 46 escribió a Doña Mercedes: "Tristísimo estoy al saber la desaprobación de los Tratados de La Virginia; y la persecución a tantos buenos amigos. ¡Qué hombres tan imprudentes y temerarios! Por mi parte he cumplido con mis compromisos; y estoy dispuesto a esperar los últimos actos de la Convención para decidirme a hacer lo que convenga a mi honor y mis deberes. Mientras tanto pienso ir a España; de allí regresar a París para ver a mis hijos; y pasar enseguida a Londres". El 19 de mayo recibió en Marsella cartas de su esposa, con datos de las represalias contra sus partidarios y los padecimientos de ella misma, "No he podido conciliar el sueño en los tres días transcurridos ". Y estima Jijón que allí resolvió buscar los medios para hacer respetar por la fuerza los compromisos contraídos con los hombres de marzo, en La Virginia; y reivindicar el derecho a la Presidencia, a la que no había renunciado.
Autor de este sitio web: Enrique de Mesa - Google+ |
