De
Tomado del Libro El General Juan José Flores, Fundador de la República del Ecuador, propiedad intelectual de P. Jorge Villalba F. S.J.
El año 1825 renació la sublevación de /Pasto, promovida por el clérigo José Benavides, en los riscos del Juanambú. Propalaba noticias de que Bolívar había sido desbaratado por los españoles del Pena; puso en pie de guerra a las poblaciones de Pasto, Funes, lies, Pupiales, Futes, Zapuyes, Tambo, Bombona, Chaguarbamba y otras más; convenció y despertó a varios jefes cabecillas, Calvache, Ángulo, Erazo y Moncayo. Derrotó a los capitanes Vela y Sandoval; redujeron a un grave conflicto al Coronel Farfán, jefe de la zona. "Se necesitaba —dice Restrepo— un militar de grande actividad, de energía y de talentos que fuera capaz de matar la revolución general que amenazaba a Pasto, El Coronel Farfán, que mandaba en esa provincia, aunque era buen oficial, no podía llevar a cima aquella empresa. No tardó en presentarse el jefe que demandaban las circunstancias, Juan José Flores, Comandante General del Departamento del Ecuador, quien apenas supo los peligros que corrían en Pasto las fuerzas colombianas, determinó salir de inmediato a afrontar la situación ". (15> Todo el esfuerzo bélico lo debía poner el norte del Departamento, Pichincha e Imbabura; porque pertrechos y tropas se encontraban en Guayaquil, separados por las inundaciones del invierno. Auxiliado activamente por el Sr. José Félix Valdivieso, Intendente del Ecuador, salió a principios de mayo del año 25, al frente de 300 hombres, hacia Ibarra, donde el gobernador Eusebio Borrero debía proveerle de todo lo necesario para la campaña. El Gobernador informó a la Intendencia de Quito cuál fue la contribución imbabureña. Dice: Que dio vestidos para la tropa, contribuyó con 2.000 pesos, recolectados con extremos esfuerzos; entregó 364 cobijas de jerga. Pero faltaban las bestias. Y añade: "El Coronel Flores marchó de esta Villa el martes 5 de mayo, con una columna de 360 hombres. Las milicias de esta capital se presentaron en igual número dispuestas a marchar; pero no había fusiles. El Comandante escogió 80 de los más disciplinados, y 70 de Otavalo. En conjunto hemos suministrado a la columna 4.000 pesos; 160 cachuchas, 307 cubrellaves; 580pares de alpargatas; y todos los demás auxilios de bagajes (muías), raciones, etc. que necesitó para su marcha y subsistencia. El Comandante ha dejado dispuesto que se fabriquen aquí 200 cobijas; y se remitan 100 cargas de harina, en cuyo apresto estoy. La columna exclusivamente depende de esta provincia " (6-V-25) Consiguientemente a la orden de V.S. sobre requisa de caballos, procuraré tener listos los 30 señalados a esta provincia, para la llegada del escuadrón que debe marchar a Pasto ". Y a 29 de mayo informa: "El 24 de mayo salió la columna de infantería de milicias, al mando del mayor López, auxiliada de todo lo necesario para la marcha; y el 26 el escuadrón de Lanceros de Venezuela. Fue difícil, pero se les proveo de todo. Todos van montados en bagajes (midas), reservando los caballos para la campaña. Se han recibido bestias de Tabacundoy Otavalo. Se han entregado 104 caballos, en muy buen estado. Quedan otros en reserva y en ceba ".(16> En cuanto al uniforme del soldado, se dio esta disposición: Las tropas se vistan de paño de Quito: casaca azul oscuro, pantalón blanco, el cuello encarnado. La caballería ligera, igual; pero con cuello celeste. La caballería de escuadrón, casaca verde, cuello y vuelta encarnados. Se calculaba que este uniforme debía durar 18 meses; los botines, un año. Les proveían también de tres camisas.(17) Ingentes gastos en tiempos empobrecidos, y para acciones tan estériles. Pero aún más lamentable fue el estado en que los incon-formes pastusos sumieron a su provincia: su ganadería y agricultura agotada, paralizadas las pequeñas manufacturas de lana que antes se alimentaban con los vellones de ovejas, ahora desaparecidas. Multitud de vidas y hogares diezmados; y aún les faltaba por pagar el tributo de dolor en esta campaña de 1825. BATALLA DE SUCUMBÍO Flores dilató por algún tiempo el ataque: "trató bien a los pueblos que ocupaba, cuidó mucho de la disciplina del soldado, y engrosó su pequeño cuerpo de tropas con las milicias que le enviaban de Quito e Ibarra y el escuadrón de Lanceros de Venezuela, hasta llegar a disponer de 900 hombres, en que se incluían ya algunos reclutas de la misma provincia de los Pastos, atraídos por las buenas maneras del General en Jefe. Luego de varias escaramuzas, fue cercando a los realistas, que acosados por todos los flancos se hicieron fuertes en la escarpada cima de Sucumbió. A la vez y coordinadamente fueron atacados por los comandantes Mina, Klinger, Farfán, al paso que Flores asaltó por el centro con su columna, vadeando bravios torrentes, trepando por fragosas pendientes en que dieron cara al fuego directo del adversario. Así derrotaron completamente al enemigo, y se hicieron dueños de Sucumbió. Sin detenerse, persiguieron a los fugitivos, que aún resistían y aún trataron de sorprender a la guarnición de Pasto"/18' El Coronel Flores impuso la paz definitiva a la provincia; unas veces usó la clemencia; otras la inevitable rudeza, propia de esta encarnizada guerra. Tanto más que para él como para Bolívar, ésta no era guerra legítima y legal, sino injustificado levantamiento. Prendió a 13 cabecillas que fueron pasados por las amias, de acuerdo al código militar; a 300 prisioneros, especie de guerrilleros profesionales, los sacó del territorio, condenados a trabajos forzados, fueron llevados a reparar el camino a Guayaquil. A los restantes les dio completa libertad. EL CONSEJO DE GOBIERNO DEL PERÚ CONDECORA A FLORES "Deseoso de llevar a efecto la soberana disposición del Congreso Constituyente de 12 de febrero de este año, ha hecho abrir la medalla que en ella se previene, con el busto del hombre clásico del nuevo mundo, del padre insigne de la Patria Simón Bolívar. Esta prenda de valor inestimable a los ojos de la libertad y de la justicia, al paso que acredita la gratitud peruana, debe mirarse como el más honroso distintivo de los claros varones, que reuniendo sus esfuerzos á los del primer campeón de la independencia, han cooperado á romper nuestras cadenas, y a establecer el imperio de la voluntad General. Por tanto conformándose con el espíritu del artículo 9 del mismo decreto, ha dispuesto se conceda una de aquellas al... Coronel Juan José Flores, para que lleno de un noble orgullo por la parte que le han cabido en empresa tan heroica, pueda transmitirla á sus descendientes como un testimonio de recompensa á sus virtudes, y de reconocimiento al héroe, en cuyo honor es instituida. Es dado en el palacio de gobierno en Lima á 10 de octubre de 1825...".